Sube el volumen... Que nadie oiga nuestros pensamientos efervescentes, que nadie se entere de que compartimos un secreto y un plan; vamos a conquistar el mundo (o la pequeña proporción de él que abarcamos con las manos)
-¿ Qué sabes de mí ? ¿ Y del mundo que te rodea ? ¿ Qué no entiendes..? o mejor... ¿ Entiendes algo ?
-Supongo que sí, no sé, ¿ De qué hablas ? Me gusta cuando sonríes, ¿sabes? y cuando me acaricias en silencio... aunque no sé de qué me hablas exactamente, a veces creo que no hablamos el mismo idioma.
-Yo lo pienso muy a menudo, pero también a mí me gusta tu sonrisa, y quedarme tumbada en cama hasta la una de la tarde sin necesidad de decirte nada. De todas maneras, estoy segura de que no entiendes mi dilema.
[El problema radica en un sueño frustado, en un despertar con la piel de gallina y las anginas hinchadas. En despertarse, al fin y al cabo]
Haría el camino, descubriría las sendas, saltaría los troncos que me impidiesen el paso y arrancaría la maleza que se acumula en las esquinas con mucha sombra, todo eso comenzaría a hacer ahora mismo si no hubiese arenitas que se me metiesen en la sandalia...
Recuerda, tenemos un escondite en la mente por si empieza la guerra.
y para mientras... coser y cantar.
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