- ¿Dormimos?
- No, creo que es hora de despertarse...
- ¿Quién te ató las manos?
- Quién me abrió los ojos.
- Creo que es mejor dormirse.
Te despiertas en otra casa, en otra cama, con gente diferente y no tienes ni idea de qué te ha llevado hasta ahí. Nisiquiera entiendes el motivo por el que ahora mismo tiendes la mano hasta alcanzar esa botella de agua mediada que reposa en tu estantería y la bebes en dos tragos. No conoces nada de tu alrededor, cada uno se mueve a su ritmo, con su propio compás y tienes la sensación de que nisiquiera se han dado cuenta de que estás, eres y respiras.
Ya vale, no? Cogen sus camisas, y se las visten, se atan los zapatos y van saliendo, mecanicamente, te quedas solo y desnudo. No oyes nada, pero no te extraña, antes tampoco lo oías. Ecos de voces ajenas que todavía siguen zumbando en tu mente. Estas completamente solo. ¿Cuando no lo estuviste? Tu y tus dudas sobre sábanas de seda. Ánimo campeón.
Bien, te has despertado. Ahora empieza a caminar, desnudo y descalzo, tumbate en el suelo y descansa si descubres que no hay camino, pero que no se te olvide, no te duermas de nuevo.
Sueño, no lo estoy.
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Un texto verdaderamente bonito, me gusta mucho como retratas con palabras la realidad :)
ResponderEliminarOH !
ResponderEliminargenial :)
flipante la foto que encabeza el blog
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